Cuando mis besos y caricias
te provoquen cosquillas
en la palma de las manos
entonces
estaré listo para amarte.
te provoquen cosquillas
en la palma de las manos
entonces
estaré listo para amarte.
un espacio para reflexionar sobre el erotismo La obscenidad solo aparece
si el espíritu desprecia y teme
al cuerpo, si el cuerpo odia
al espíritu y se le resiste.
D. H. Lawrence
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| Bien conozco la necesidad de prevenir VIH, VPH..., pero me resisto a encarcelar mi sexualidad en la esterilidad de un quirófano. Declaro mis convicciones: Aunque privilegio el sexo genital, reconozco que el amor sensual trasciende el intercambio de fluidos. Mi goce reside en crear placer en mi pareja, en incrementar su potencial femenino llevándola a desencadenar esa energía mágica y beberla en las mismas fuentes, disfrutando de sus privilegios creadores de mujer a través de mis (ciertamente más de cinco) sentidos aguzados. Pero no como vampiro o saqueador clandestino, sino forjando una simbiosis que culmine en la confusión de su yin liberado con mi yang ansioso. Discrepo con quienes afirman que el pene es un tonto incapaz de distinguir entre vagina, mano, boca o fetiche plástico. No el mío, al menos, que superó el papel de espada que violenta para asumirse como minucioso buscador de tesoros; que sabe darle tiempo al tiempo olvidado de medir sus logros en centímetros (lineales o cúbicos). Quien espera pacientemente a que vista, tacto, olfato, oído y gusto y pasión satisfagan sus ansias, aguardando el momento de auxiliarlos y participar en su juego. Y además se admite feminista, pues sabe que sin su complemento femenino no es más que un incómodo apéndice excretor. Otros de mis sentidos también han aprendido algo con el tiempo. Mi vista ya no se deja impresionar con la belleza escultural y se avergüenza de su etapa fetichista. Tacto aprendió a desplazarse a zonas más sutiles y a provocar resonancias. Oído y olfato se unen para oír sabores y olfatear gemidos. No me resigno, pues, a que una barrera de látex interrumpa el torrente de sensaciones sensuales y suprasensuales: texturas, tibiezas, humedades, cosquilleos y presiones. Entregas, éxtasis, juegos lumínicos que pasan de cuerpo a cuerpo recorriendo caminos secretos para fundirse en el crisol de dos vientres unidos. Sentimientos de resistencia-posesión simultáneos, proyectos compartidos, poesía cursi, amor cabal... |