la foto es de Robb Debenport, tomada de www.debenport.com
Para mí "poseer a una mujer" es la posibilidad de adentrarme en la intimidad de su alma a través de la intimidad sexual. No quiero sólo abrirle las piernas y penetrarla: quiero entrar en ella cabalmente, fundirme en sus secretos al hacerle el amor, conocerla enteramente y apreciar esos secretos que sólo muestra una mujer cuando se apasiona y gracias al placer libera sus tabúes y miedos. Gozar de ella y con ella en los planos físico y espiritual.

viernes, 15 de mayo de 2009

Hoy no!

Hoy no veré tus senos balancearse suavemente sobre mi pecho por el impulso de tu cadera ansiosa, mientras tus pezones endurecidos buscan afanosamente mis labios.

Hoy no quiero mirar como tus labios se proyectan hacia adelante justo antes de que el éxtasis los distienda entreabriéndolos para dejar escapar ése tu reclamo tan musical y único.

¿Te dije que tampoco me apetece la imagen de tus ojos entrecerrados dejando ver un poco de blanco bajo tus pupilas marrones y brillosas mientras te concentras en la inminencia de tus orgasmos? Y hoy no has de paladear en mi boca el sabor de tu sexo, ni te contemplaré al momento en que te incorpores arqueándote contra mis muslos para exponerte plena a mi mirada y a mis manos, haciéndome alcanzar el límite de los ángulos que puede asumir mi pene erecto sin abandonar tu guarida, con esa sabiduría con que me depositas en el límite entre el placer máximo y el dolor.

¿Sabes? ni siquiera me incita sostener tu cabeza a la altura de mis ingles mientras tu lengua y tus manos liberan la represión de mis palabras. Mucho menos que entremos juntos a la ducha tibia para enjabonarnos el cuerpo y el alma.

Prescindiré del todo de la belleza de tu rostro y de tu busto. Hoy no te dejaré hacer travesuras, no te permitiré sorprenderme con tus variaciones.

Hoy no.

Porque hoy es mi día. Hoy quiero ser egoísta.

Por eso en cuanto cruzaste mi puerta te vendé los ojos con una pañoleta, por eso hice que permanecieras de pie apoyando los codos en la mesa y mis dedos recorrieron tu espalda para curvarla justo en la cintura. Ah, te advierto que tras esta caricia saldrán de la escena. Será su única intervención importante, no esperes que se alternen a ambos lados de tu clítoris con la cadencia que tanto les aprecias, ni que rodeen tus areolas jugando a las escondidillas con tus pezones magníficos.

Ten confianza, seré cuidadoso. Me hinco tras de ti, muerdo el dobladillo de tu falda y la voy levantando, haciendo que mi barbilla surque la parte interna de tus muslos. Lo haga tan lento que mis palmas se adelantan para llenarse en tus curvas, en tu cadera bien torneada, con tus nalgas únicas.

Llego a la cima, me levanto y doy tres pasos atrás para admirar el gusto que tienes para la lencería y adivino tras tus prendas los relieves, surcos y pliegues que tan bien conozco y me siguen asombrando. Pero también es hora de que esas ropas abandonen el escenario, aunque aún tiene en un papel que cumplir: quedarse entre tus tobillos para impedirte la huida. Allí las dejo, justo arriba de tus zapatillas e inicio nuevamente el ascenso, pero ahora es mi lengua la que asume el rol protagónico: pasea por los senderos que antes recorriera la barbilla. Sube y baja, besa los pliegues de las pantorrillas, brinca de un lado al otro hasta llegar al punto de unión de tus piernas.

No la detengo, ella ahora merece ser la primera en bucear tus profundidades, para eso sabe hacer a un lado los pliegues que te resguardan, los recorre hasta donde confluyen resguardando la pequeña seta roja, la paladea, la succiona, se deleita con su aroma, devora esa amanita deliciosa.

Shhhh, no digas nada...

Que ya estoy listo, de pie tras de ti. Quiero poseerte ahora. Mi sexo está ansioso de tu sexo. Pero lo refreno apenas empieza su recorrido, lo retraigo, hago que memorice la forma en que lo arropas apenas entra y el sonido que protesta su salida, una y otra vez.

Que no se estremezcan tus piernas...

Porque ahora recorreré tu interior en su totalidad. quiero sentir como te aferras a mi virilidad desatada, como me aprisionas y tratas de retenerme. Mientras, yo te sostengo por la cadera, te impulso de adelante hacia atrás sincronizando mi movimiento con el que le doy a tu cuerpo. Y mis ojos se vuelven a llenar de ti, no dejo de verte, de olerte, de gozarte, de imponerte mi ritmo.

Y ahora no refrenaré mi orgasmo, ya lo siento venir. Sobreviene de a poco, anunciando su grandeza, como todos los que he alcanzado contigo. Pero permaneceré dentro, hasta que no me expulses, porque quiero sentirte aún como me presionas, como te adueñas de mí.

Mientras, permanece en silencio.

Porque hoy quiero ser egoísta. Hoy es mi día.

4 comentarios:

***BaBy*** dijo...

mmmmmmmmm felicidades por tu "día", estoy segura que ella ha disfrutado tanto o mas que tú, con el auto-regalo que te has dado.

besos cálidos

Buen finde¡¡¡

CalidaSirena dijo...

Bufff...La verdad es que eso de que tu seas egoiste y ella se lleve el premio esta muy bien...
Me encanta tu blog..
Un beso muy cálido

MEDEA dijo...

POR DIOS GED, ME HE QUEDADO ALUCINADA CON TU ESCRITO EN PREDICADO. ASI ME HA OCURRIDO A MI. TAL VEZ SEAS TU EL ÍNCUBO QUE PENETRA MI CUERPO Y PERTURBA MI ALMA????
PARECEN DEMASIADAS COINCIDENCIAS Y YO NO CREO EN LA CASUALIDADES. ALGUIEN ESTABA ALLÍ. LO SÉ.
BESOS DE UNA ASUSTADA Y COMPLACIDA MEDEA

gatanegra dijo...

Acabo de llegar...
empiezo por aqui...es estupendo..
saludos.